Más por falta de tiempo que por ego y porque he visto en twitter cómo algunos/as los pedíais he pensado que estos vídeos, de sendas intervenciones durante los últimos días en la presentación en Madrid (Fundación Telefónica) del libro Proyecto Facebook y la postuniversidad y ayer en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona podrían ser de interés para los que no pudistéis estar. Gracias por su amabilidad y profesionalidad, por cierto, a Elisabet Goula, Sònia Aran, Juan Insua, Maria Farràs, Eva Alonso, Lucia Calvo, Joana Abrines y el resto del equipo del CCCB.
Vale la pena ver a Mario, Jaume, Laurence, así como las imperdibles opiniones de los participantes casi al final del vídeo en el primero y a Alejandro en el segundo vídeo, os lo aseguro. Podéis descargar el libro, por cierto, desde la barra lateral del blog.
Dejo, con un vídeo estilo “Common Craft” que creo muy bueno, post autoreferencial, para seguir la costumbre de dar la oportunidad a quien prefiera la formación Face to Face, de conocernos en alguno de los eventos en los que participo.
El mismo día tendrá lugar un taller, pero mi intervención será después, moderando una mesa redonda sobre “El futuro de los archivos”, que compartiré con Laurence Rassel, Jaume Nualart y Mario Pérez-Montoro.
Os dejo el buen resumen de los objetivos de la sesión que las responsables nos dejan en su espacio:
“Mal de archivo”: así es como se ha descrito el síntoma de la sociedad moderna occidental de registrar, documentar, clasificar y archivar en su pretensión de salvaguardar la memoria contra el olvido. Las nuevas tecnologías han permitido un salto sin precedentes en esta tendencia, ya que el volumen de información que se puede almacenar y difundir crece diariamente. Las instituciones culturales no han quedado al margen de este proceso y, desde hace unos años, la posibilidad de abrir al público sus archivos ha sido un tema clave de debate.
El CCCB ha trabajado en la digitalización de su fondo documental durante más de tres años. Ahora ya puede consultarse en su totalidad en el Archivo CCCB, que pone al alcance de todo el mundo los materiales de las actividades organizadas desde la fundación del Centro. A raíz de la finalización de este proceso, en esta sesión se propone un debate sobre el futuro de los archivos que incluirá desde los horizontes que abre la web 3.0, o las cuestiones clave de arquitectura de la información y visualización de datos, hasta el propio significado de conservar y difundir en archivos el conocimiento que generan las instituciones culturales.
Quedan días todavía, pero creo que me inspiraré, además de en las múltiples iniciativas de apertura de datos a la Linked data web y de la relectura de “Everything is miscellaneous”, una obra que creo clave para el tema, en el siguiente vídeo, que encontré hace ya tiempo en el blog de Loretahur y recuperaba hoy y creo que resume muy bien el cambio que vivimos hoy, entre otros en cuanto al tema de archivos:
Lo decíamos muchos/as: 2010 sería el año de los ebooks. De momento, como veíamos en un post reciente, podríamos decir que el día del libro viene marcado por la duda acerca de modelos de negocio anticuados (en esta misma entrada, Bauman comenta al respecto) e incluso sobre la propia supervivencia del libro tal y como lo conocemos.
Es interacción, enlace, exploración, relación, conexión. El potencial de la conexión permanente a servicios web que mejoren la experiencia como lector (o lector participante) es, como veíamos en un post anterior, más que la digitalización, lo importante. El caos, los párrafos cortos, el hipertexto, forman parte de la dieta cognitiva de los nuevos netizens en mayor medida que narrativas lineales y extensas que son ya obsoletas.
Sea como sea, lo que es cierto es que, tal y como empiezan a desvelar documentales e investigaciones leemos, bien sea en ebooks, ibooks, blogs o twitts, más que nunca.
Aquí mis recomendaciones pasadas, presentes y futuras en el día del libro de este 2010. He seleccionado un párrafo de cada libro o revisión para que os ayude en la decisión.
Empecemos por los libros, actuales, que leeré en poco tiempo:
“El libro describe la era Pull, en la que los consumidores compran las cosas ondemand (a demanda). Productos, servicios, información, conocimiento, consejo, etc… Eso cambiará el mundo de los negocios, desde un modelo de interacción con el consumidor “lead-push” (liderazgo que atrae al consumidor) a un modelo “pull-follow”, de seguimiento y respuesta a cualquiera de sus demandas.”
“El libro cuenta cómo el MIT ha desarrollado herramientas y métodos para medir estas señales y convertirlas en información manejable. Con ella pueden establecerse patrones de comportamiento y predecirse conductas individuales y de grupos. Señales honestas es el resultado de una disciplina nueva y emergente, llamada ciencia de las redes, que intenta entender a las personas en el contexto de sus redes sociales en lugar de considerarlas como individuos aislados.”
Pasemos a los que he leído y recomiendo(tenéis extensas revisiones en los enlaces)
Nativos digitales,del que hemos hablado extensamente en el blog, imprescindible, de Alejandro Piscitelli.
“¿Virtualidad real? ¿Realidad virtual? Los límites ya no están tan claros. Especialmente para los chicos de la “generación Y”, nacidos a partir de 1980, que se mueven como peces en el agua en el universo de las redes sociales, blogs, wikis, celulares e Internet. Contemporáneos de las nuevas tecnologías, dominan los medios de producción digital, crean, comparten y se relacionan. La Red es para ellos un espacio de socialización y de construcción de identidad. El debate emergente sobre los nativos digitales (“los bárbaros”, como los ha bautizado el italiano Alessandro Baricco) plantea retos y tensiones, especialmente en el campo de la educación, donde los estudiantes nativos no hablan el mismo idioma que sus maestros inmigrantes.
El interés de la distinción no tiene nada que ver con la tecnología ni con las redes sociales, es una cuestión de capital cultural y simbólico que básicamente se vincula con otras valoraciones de las competencias. Estamos viviendo una transición epocal en términos de alfabetización y valoración cultural. Y hay una lucha cultural profunda.”
Geeknomía, de otro amigo, Hugo Pardo. La primera lectura fue apresurada y tengo pendiente una segunda, con revisión aquí. Os dejo de momento algunos apuntes que aparecen en la web del libro, desde la cual, por cierto, también podéis descargarlo:
“Desde la irrupción de Internet y la computación personal, los geeks son los nuevos escribas del mundo, capaces de crear los instrumentos que utilizan, o apropiarse de manera especial de los ya creados. Ellos configuran y la sociedad consume. Bienvenidos a la geekonomía.
Se ha impuesto la categoría de comunicación digital como artilugio diferenciador para enfatizar lo nuevo. Pero los procesos industriales de la economía de la información ya son exclusivamente digitales y el término irradia ambigüedad. Si todos los flujos de información generados en el espacio de las TIC son digitales, ¿por qué aún se hace énfasis en tal condición?
Son las empresas e instituciones capitalistas las que redefinieron al digitalismo haciéndolo omnipresente hasta licuarlo. La economía postdigital se define por la ubicuidad de los flujos digitales en las transacciones informacionales. A través de este trabajo, intento escaparle al lugar común del discurso de la revolución tecnológica y sus generalizaciones y hacer foco en las fases evolutivas cada vez más cortas y en el nuevo argot que busca su espacio en el ecosistema semántico.”
Mundo Consumo, de Zygmunt Bauman. Lo estoy terminando aún, así que os dejo una cita que he encontrado aquí:
“Sólo puedo estar seguro de una cosa: que el mes o el año siguiente (y, con toda seguridad, los años que vendrán después), no se parecerán al momento que estoy viviendo ahora. Y, al ser diferentes, invalidarán buena parte de los conocimientos teóricos y prácticos que estoy aplicando actualmente (aunque no hay manera de adivinar cuál será esa parte). Tendré que olvidar mucho de lo que he aprendido y tendré que deshacerme de numerosas cosas e inclinaciones de las que ahora hago gala y presumo poseer (aunque no hay manera de saber cuáles). Las elecciones que hoy consideramos más razonables y dignas de elogio serán vistas mañana como lamentables errores garrafales y serán condenadas por ello.
Lo que cabe deducir de todo lo anterior es que la única aptitud que realmente necesito adquirir y ejercitar es la flexibilidad: la habilidad para deshacerme con prontitud de habilidades inútiles, la capacidad de olvidar con rapidez y de eliminar activos pasados que hoy han devenido en pasivo, la aptitud necesaria para cambiar de enfoque y de vía sin apenas aviso y sin lamentarlo, así como para eludir juramentos de lealtad a nada o a nadie para toda la vida. A fin de cuentas, los giros inesperados a mejor tienden a aparecer súbitamente y como surgidos de ninguna parte, y con la misma brusquedad cambian de signo. ¡Pobres imbéciles aquellos que, deliberadamente o no, se comportan como si fueran a conservar esa buena suerte para siempre! (p. 183).”
Y para no desviarnos demasiado de la tónica general sobre futuros, tendencias, habitual en el blog, terminaremos con recomendaciones sobre lo que está por salir:
Proyecto Facebook, libro de varios autores en el que participo y que se presentará en la feria del libro de Buenos Aires en pocos días. Dejo en este caso la parte del Prólogo de Stephen Downesque habla del capítulo que firmo. Un honor, por cierto:
“It is no wonder, then, that Dolors Reig writes that one of the most important tasks of educators is to extend and enlarge participation in new media and in these online communities. [23] Students need to access the basic skills required to use technology, and to take advantage of online services to extend their participation into the wider community. New technologies allow them to reach into these networks independently of any institutional constraints. And they create the possibility of new forms of participation – of blogs and Twitter posts, for example – beyond the more traditional modes of conference presentations and academic papers. And it will be the responsibility, not only of educators, but of professionals in those communities, to embrace this new reach. “
“Things as important as the power of minorities, the long tail, the diversity and opportunity for innovation, growth and not as a threat, depend on it.”
Cognitive surplus, el nuevo libro de Clay Shirky, de venta prevista el 6 de junio. Excedente cognitivo o
“Potencial creativo, potencial de la participación en comunidades globales que la virtualización del trabajo colaborativo nos ha devuelto y que tras una oscura etapa de mass media unidireccionales, vuelve ahora elevado a su máxima potencia.”
Bienvenidas será, dicho sea de paso, vuestras recomendaciones.
El próximo 23 de Abril es Sant Jordi, día del libro y la rosa en Cataluña. También el resto de España y muchos lugares en el mundo celebran la cultura, desde distintas ferias del libro, durante estos días.
Se habla mucho de digitalización, de ebooks, ereaders, ibooks, iPads, etc…
Participaba esta misma mañana con otros expertos en una tertulia radiofónica, escribía por la tarde algunas reflexiones más y me encontraba ahora la investigación que resumimos en el título, en mi opinión algo conservadora, pero que no deja de apoyar algunas de las ideas que no he dudado en manifestar hoy: a pesar de que los que crecimos con ellos les hemos tomado cariño, los libros en papel serán algo ya anticuado y anecdótico en menos tiempo del que podría parecer.
Así lo dice también el extenso estudio sobre e-textbooks, libros de texto digitales de Xplana, en mi opinión conservador:
Si hoy el 0,5% de los libros de texto son digitales en educación superior y “desarrollo profesional”, en unos 5 años, con un 100% de crecimiento anual, estos serán como mínimo el 20%, generando unos ingresos de unos mil millones de dólares.”
Hay muchas noticias más alrededor del tema. Incluso tan curiosas como las de iniciativas editoriales generando productos para el iPhone: Intervalos de atención reducidos, la cultura de los “párrafos cortos” que nos describían en Digital Nation como característica esencial del estilo cognitivo de los jóvenes de hoy y un espíritu de verdad innovador, llevaría en mi opinión, a Ether Books al camino correcto:
“nuestra idea es presentar el lunes en la Feria del Libro de Londres un catálogo de historias cortas, ensayos y poesía vía los iPhone y iPod Touch de Apple (…) en Ether Books hemos tomado la decisión de ir directamente a la distribución de obras cortas a través de nuestra aplicación de iPhone a los dispositivos que ya tiene la gente, con los que están familiarizados y les gusta usar cuando tienen 10 ó 15 minutos libres”
La importancia de los textos cortos “digitalizados” se veía reforzada también hace unos días, a la vista de la Donación a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos del archivo de Twitter desde su nacimiento (la idea es conservar mensajes históricos (como el de Obama anunciando la victoria), los mensajes de la Revolución Verde de Irán, etc…) Además, la Biblioteca del Congreso pasará a gestionar también los más de 50 millones de mensajes que se escriben en Twitter cada día.
Quería dejaros, además, esta maravilla de vídeo que encontraba en el timeline de Piscitelli, insight alrededor de las posibilidades del iPad en manos de la generación creativa:
En fin…no creo, a la vista de las posibilidades vistas o por ver, que el tema sea el formato. Ni siquiera, sensu stricto, el contenido:
Lo que cambia es la forma de contar la historia, las narrativas, necesariamente más afines a lo que han creado y consumido unos jóvenes cuya dieta cognitiva sabemos distinta: realidad aumentada, interactividad, hipertexto, multiventana…. Posiblidades multimedia ilimitadas, diríamos que lo tecnológico se convierte de verdad en invisible para destacar la importancia, insustituible, de una inspiración creativa que nunca pudo volar tan libre.
En cuanto a las editoriales, deberán seguir siendo conscientes de esta abundancia creativa en el mundo de los bits, seguir ahondando en la búsqueda de valor adicional a lo libre. Y a poder ser, como veíamos en el ejemplo de Ether Books, bajo un compromiso básico con la escucha activa, con la observación participante de tendencias, de la investigación científica alrededor de cómo va evolucionando nuestra cognición, sin despegarse, porque eso solo significa el principio de la desaparición, de una actualidad que se impone con la fuerza que podemos leer del vídeo.
Dicho en otras palabras, lo que se edite por parte de editoriales en los nuevos formatos interactivos tendrá que seguir compitiendo con lo que creen unos prosumidores cada vez más creativos, con herramientas cada vez más invisibles, ubicuas, usables y elaboradas.
Es probable, por último, que hayamos superado ya la era multimedia, que estemos andando ya hacia un escenario de conexión permanente a servicios web.
Es posible, entonces, que lo que paguemos al comprar uno de esos nuevos “e-books”, “i-books” (como se llama a los pensados para el iPad), no sea tanto la sofisticación en medios (multimedia) sino los acuerdos entre editoriales y servicios.
Wolfram Alpha ya ofrece su servicio para “aumentar” la experiencia intelectual de los lectores en Ipad y no resulta difícil imaginar servicios de traducción, interpretación, tutorización del aprendizaje, poniéndose en marcha en tiempo real para enriquecer la experiencia hipertextual que los nuevos dispositivos, permanentemente conectados puedan proporcionarnos.
No os preocupéis, el movimiento general por la apertura de datos, la liberación de muchos otros códigos además de los del software, harán todo ello mucho más democrático y asequible.
Realmente, no es fácil poner en duda el Conectivismo. Somos máquinas de encontrar, de crear conexiones. En ello creo que se basa la Pedagogía de la imaginación, la que quiere crear nuevas actitudes a partir de datos añadidos a una realidad que siempre puede ser mejorada. Es la base de la realidad aumentada a través de dispositivos móviles y sí, en muchos casos también la publicidad o el branding cuando pretenden asociar productos o servicios a ideas o valores populares para el colectivo que se determina como target.
Me ha sorprendido positivamente en este sentido el proyecto Significant Objects. La idea es simple: Un escritor inventa una historia sobre un objeto. Investido de nuevo significado a través de esa ficción, “aumentada” la realidad del objeto a través de la literatura, este debería adquirir, no solo valor subjetivo sino también objetivo, mediante un aumento de su precio en eBay.
El experimento, muestra de realidad aumentada a través de storytelling, sin el soporte de las tecnologías que es propio de lo que hoy entendemos por AR, se inicia el 6 de Julio y termina el 20 de Noviembre.
Alcanza 100 anuncios, objetos “Significativos” vendidos, valorados en $128.74 pero por los que se termina pagando $3,612.51, unas 30 veces más. Así, el caballo kitsch que tenemos a la derecha pasó de costar 1 a 104,5 $.
La narrativa (storytelling) transforma lo insignificante en significativo, algo que ya sabíamos, como nos explica Ariely, desde investigaciones como la del “endowment effect”, la teoría según la cual una vez que somos propietarios de algo, su valor se incrementa ante nuestros ojos (Kahneman, Knetsch and Thaler, 1990)
La propiedad es una de las formas de crear valor (la afirmación, llevada a cuestiones sistémicas puede darnos mucho que pensar acerca de lo psicológicamente sofisticado del capitalismo), pero no la única. Creamos valor subjetivo para un objeto mientras nos esforzamos (reconocemos el esfuerzo de otro, como en el caso de objetos artesanos) en crearlo.
Añadiría que la emoción es el elemento central en el proceso, lo que está en el centro, lo que pretenden despertar las narrativas, uno de los elementos que necesita ser ampliado, desarrollado desde el propio Conectivismo.
Terminar con una reflexión adicional: lo más curioso, atractivo, de un experimento que no es demasiado nuevo en otros aspectos, es la autenticidad, la transparencia con que el proceso de “significación de los objetos” se presenta.
En este sentido surgía hace poco en twitter la cuestión de si es bueno para las marcas crear asociaciones con valores concretos. Si bien experiencias como la que presentamos indicarían así es, creo que debemos tener en cuenta aquello que tan a menudo repetimos aquí: la Sociedad-red genera abundancia cognitiva, prosumidores que no van a conformarse en creer la asociación, sino quizás a esforzarse en todo lo contrario: desvelar la realidad de la misma (con mayor empeño, probablemente, cuanto más conectada esté con aspectos emocionales)
Si las redes o lo social han sido esenciales para construir la web que conocemos,, apuesto cada día con más fuerza por la transparencia como característica fundamental de la web del futuro.
Debemos, en este sentido, tener cuidado con las metáforas, con los valores que asociamos, con las historias con las que nos identificamos, con las emociones que pretendemos movilizar, porque en la Sociedad de la Transparencia vamos a tener que actuar en consecuencia.
Kevin Kelly (tenéis en este post una de sus mejores conferencias) es, en mi opinión, uno de los pensadores más importantes de nuestra era. Su especialidad es la Web 3.0, la Singularidad, la prospección de un futuro del que hemos hablado a veces aquí y que se caracteriza por la emergencia de una nueva conciencia, un nuevo organismo universal formado por la suma de todos los nuestros en la sociedad-red.
El vídeo que quiero dejaros hoy viene a reforzar una tendencia que me arrastra cada vez con más fuerza, la de la integración de texto y vídeo. Convergencia de formatos, pedagógicamente excelente, consiste en vídeo – voz y texto creando un grafismo fantástico, acerca del futuro de la web, de nuestro futuro como humanidad, que en sí misma no es más que otra de las manifestaciones de esa fuerza que nos mueve: la tecnología (The Technium).
Forma parte de una serie de entrevistas de audio llamada “A Penny For Your Thoughts” para un portal interesante: Future Studies.
Me ha gustado mucho, como formato, como idea y como forma de transmitirla, así que me he animado a hacer un receso en la redacción de un par de capítulos en los que trabajo para transcribirla:
Technium es el nombre de su blog, la idea principal de sus teorías: Technium es, según su propia definición, y empiezo así con la transcripción – traducción del vídeo,
“cualquier cosa útil que haga una mente. Ni siquiera tiene que ser una mente humana, no solo piensa en gadgets, no solo en hardware: la ley, la escritura, muchos aspectos de la civilización forman parte de la idea: La tecnología más importante es la propia humanidad.
No podemos vivir, como especie, sin tecnología. La civilización es parte de The Technium, no podemos vivir sin tecnología. Nos hemos inventado, sumidos en su fuerza, a nosotros mismos.
La tecnología es determinista, es una agenda inevitable de la que no decidimos más que cómo convivimos con ella (cómo la reapropiamos). Si la hacemos abierta o no, escalable o no, favorable a la diversidad o no, son aspectos importantes en su desarrollo, aquellos a los que debemos prestar atención.
Podemos elegir acerca de características de la tecnología pero no necesariamente si tenemos o no tecnología. Propongo un acercamiento proactivo a las tecnologías, tenemos que usarlas, implicarnos en ellas para saber si son útiles o no para nosotros. La tecnología es una fuerza cósmica, no podemos controlarla.
La tecnología no empezó con los humanos, es una fuerza exotrópica de autoorganización anterior a la biología, al propio big bang, que organiza galaxias, estrellas, planetas, la propia vida.
La vida es extendida a través de la tecnología. La web es un organismo global amplio, que será en pocas décadas como un organismo, en todos los sentidos de la palabra.
Durante años el dogma ha sido que la evolución ha consistido en sobrecargar lo genético con lo cultural: nuestros cuerpos dejaron de evolucionar cuando creamos la cultura. Lo cierto es que, de hecho, genéticamente, estamos acelerando nuestra evolución. Nuestros genes evolucionan más rápido gracias a la tecnología.
Leer, escribir, recablean permanentemente nuestros cerebros. Veremos gente que usa google y descarga la memoria en la nube y eso afectará nuestros cerebros.
Nos estamos cambiando, en definitiva, a nosotros mismos.
Estoy interesado en cómo la gente decide rechazar una tecnología. Me interesa el proceso porque va a ser cada vez más frecuente. Cuantas más tecnología, más intentamos salvar nuestra identidad decidiendo no usarla. Nos definimos entorno a lo que usamos, pero también en base a lo que no usamos. Me interesa ahora ese proceso.”
Nominados para los Shorty Awards en la categoría Educación
Me llamaba especialmente la atención el comentario de Roberto a una noticia en La Vanguardia, ¿Asfixiados por la red social?, sobre la vuelta a la intimidad que se estaría dando en algunos ámbitos sociales, hartos del despliegue sin censura en las redes de imágenes y vídeos de fiestas:
“En Nueva York se convocan fiestas off the record. Es decir, ni se comenta, ni se graba. Lo que se hace aquí, se queda aquí. Protocols NYC las organiza cada dos semanas. Se va por invitación para charlar con gente influyente “por negocios y por placer”.
La idea nos devuelve la desobediencia civil de Thoreau, cuando redactaba Walden desde su ailamiento voluntario en los bosques como forma de protesta, reflexión y sabiduría….
En fin…que es una idea que desde mi habitual optimismo tecnológico no me hubiera motivado más que curiosidad, si no fuera por lo que leía después, desde el ámbito educativo y por parte de David Wiley acerca de la posibilidad que abrirán las futuras evoluciones de medir los datos sobre nuestros estudiantes en la web como forma de evaluación estricta y feedback, tal y como se acostumbra a hacer en ámbitos con una tradición científica más rigurosa (como la física).
¿Qué será de nosotros, que cometimos el error de leer Summerhill (idealismo en pedagogía) y nos hemos dedicado a defender ante miradas escépticas las virtudes creativas de la educación abierta, ante este posible escenario de gran hermano educativo al más puro estilo de la pesadilla Walden Dos (realismo)?
¿Huiremos de Walden dos hacia el Walden original, salvaje, de Thoreau? ¿Será la red la antítesis de un Summerhill sumergido bajo un alud de métricas y datos para reproducir el control?
No ayudaba demasiado a calmar mis inquietudes la “frikistoria” del investigador de Microsoft Gordon Bell, que se ha pasado a la e-memoria, a base de grabar y digitalizar su vida. Metáfora o realidad, nos dice:
“En 2020, nuestras vidas al completo estarán online y serán rastreables. Teléfonos inteligentes con localización y nuestra memoria en las nubes harán de este tipo de transición algo posible si no inevitable. Es una revolución que cambiará lo que entendemos por ser humanos”
La web de las cosas, la web y el mundo en una sola cosa y la posibilidad de utilizar sensores ,métricas y registros para todo, pueden evolucionar, a poco que les dediquéis imaginación, hacia la atractiva Singularidad o hacia escenarios en los que cosas tan importantes ahora, como la privacidad que hoy nos preocupa, sean anacrónicas.
La transparencia absoluta es, de hecho, un requisito importante de la objetividad que nos promete la web semántica (quien nos lo iba a decir cuando jugábamos a que nadie supiera de nuestra identidad real ).
Y aunque creo que deberíamos seguir apostando por ella, que tenemos y cultivaremos las suficientes dosis de creatividad para escapar de los infiernos del control y porque quiero creer que aún está, en cierto modo, por construir, quería dejaros esta reflexión.
Me gusta cuando la ciencia confirma el sentido común
Por eso quería comentaros hoy una interesante publicación en Science Daily que confirma y profundiza en el ya conocido “sesgo de confirmación”.
El estudio, que incluye el análisis de 91 estudios sobre unas 8000 personas, revela que tendemos a buscar información que confirme nuestros puntos de vista y rechazamos aquellos datos que no lo hacen. La idea es que tenemos el doble de posibilidades (67%) de actuar de este modo, de desechar lo que no encaja, frente al opuesto (33%).
Nos lo habían dicho desde la Psicología cognitiva y social (también, en filosofía, con el segundo Wittgenstein para el lenguaje y su carácter subjetivo): Cualquier idea que contravenga nuestras visiones provocará disonancia cognitiva, fenómeno que nos impulsará a resolverla, incluso, si es necesario, obviándola.
Existen, por otra parte (lo que probablemente sea lo más interesante), diferencias individuales en cuanto a que aquellos con mentalidades más cerradas, son más reluctantes a exponerse a perspectivas distintas, comenta Albarracín, responsable del estudio. En ese caso, el sesgo que llevaría a negar todo lo nuevo, lo que no encaje con estructuras o mapas mentales preconcebidos, aumentaría al 75%.
Curiosa es una de las variables implicadas: Las personas son más reticentes a nuevos puntos de vista cuando estos se refieren a temas políticos, religiosos o valores éticos.
¿Han provocado este tipo de ideas mayor disonancia cognitiva, se han evidenciado, por alejarse demasiado de la razón, demasiado desconectadas y ha sido demasiado el esfuerzo cognitivo que se dedicó a justificarlas? ¿O podríamos suponer que la resistencia es simplemente mayor cuando entran en juego componentes emocionales como los que basarían cualquier argumento en valores?
Son muchas las cuestiones que se nos ocurren, pero sobretodo una la hipótesis que tales resultados parecen confirmar:
Cambiar, adaptarnos a la realidad, a pesar de su importancia puede resultar una tarea complicada, o por lo menos, más lenta de lo que algunos desearíamos.
Y creo que la investigación nos proporciona la excusa perfecta para seguir reflexionando:
No tengo las respuestas, pero sí algunas claves para entender el problema y actuar, como formadores, mediadores, facilitadores, evangelizadores, en consecuencia:
Incluso el innovador, hoy, el disruptivo, puede estar formando parte de un grupo, seleccionando de hecho las conexiones que establece, según el patrón de coherencia estudiado.
La homofilia (predilección por lo igual), la idea de homogenización intelectual que se desprende del estudio, pueden convertirnos, por más que pretendamos estar viviendo en la sociedad del conocimiento libre, en un grupo autocomplaciente y carente de potencial activista / innovador. (era el tema también de una interesante reflexión en Inquietos)
Es la sospecha que emerge en los grupos cada vez que planteo en grupos la idea de una web 3.0 personalizada, individual: ¿No nos convertirá ese “universo cercado” y ficcional que puede estar significando la web contextual, en seres aún más limitados para integrar una diversidad que hoy y a pesar del caos, nos enriquece?
También es una precaución a tomar cuando personalizamos nuestros entornos informacionales/de aprendizaje: ¿dónde queda el azar? ¿No estaremos limitando el potencial de nuestra exploración?
Interesante sería investigar si el problema está en el miedo, en el apego excesivo a lo que ya se sabe, por miedo o falta de motivación para derribar lo que hoy se ha convertido en obsoleto.Diría Alejandro Piscitelli, con cuyo tecnoirreduccionismo me alineo, que los teóricos tienden a repetir infinitamente sus errores epistemológicos.
Y emerge del estudio la idea de que las personas con poca confianza en las propias capacidades tenderán a cambiar sus puntos de vista con mayor facilidad.
Nos cuesta, aunque sea el único camino viable del cambio y la red sea, con su flujo constante e inacabado de conocimiento un entorno ideal para ello, desaprender lo aprendido, situarnos como aprendices, a la vez que “maestros”.
Entiendo las visiones postecnológicas: quizás estemos viviendo ya El final del sueño. Y es que conforme avanza la sociedad del conocimiento y como decía en otros contextos, es cada vez mayor la suma de esos porcentajes individuales de resistencia a lo nuevo.La red y el mundo como una sola cosa matizan, confrontan lo virtual con muchas de las cosas que en algún momento nos alejaron de lo real hacia esto, de entrada mejor, que fuimos construyendo.Así, leemos, escuchamos, cada vez con más fuerza, desde ámbitos tan poco virtuales en origen como el del márketing, constantes intentos más o menos velados y logrados de “colonización” de todo esto. Y nos resistimos….
Son ejemplos, soluciones concretas de problemas de la vida real, uno de los ámbitos menos explorados para la solución de la brecha digital, lo que nos falta.Infraestructuras, sí, pero también despertar el interés mediante la solución concreta de las necesidades de los que aún no están en internet.Será una función fundamental del pedagogo del presente y del futuro, del evangelizador digital, la habilidad de buscar viejos nodos (reales) a los que conectar lo virtual, tema que coincide con otra de las conclusiones del estudio: la gente expone con mayor facilidad sus ideas al cambio cuando se ofrecen soluciones que les son útiles.
Cambio de mentalidad: desde el punto de vista de las competencias digitales y acercándonos al concepto de Sabiduría digital de Prensky, no va a ser suficiente con la “Digital literacy”: si bien sigo defendiendo que es a través de las “hard skills” que podemos potenciar las “soft skills”, es a través del software (teniendo cuidado con su no neutralidad) que podremos llegar al “Mindware”, la precaución de que no va a ser fácil que ideas nuevas encajen en viejos marcos, debe estar muy presente.
El sampleo, la remezcla, en esos márgenes, puede resultar en un aumento de la tolerancia a la disonancia, mayores posibilidades de dejar de filtrar, en otras palabras, el universo semiótico, según ideas preconcebidas:”Soy todo lo que la red me permite y todo lo que dejo de ser porque no me lo permito.”, leía esta mañana de una interesantísima discusión iniciada por Anaclara Dalla Valle en Facebook.
Destacar una última conclusión del estudio, fundamental si nos quedaba alguna duda sobre la afinidad entre la web social y el conocimiento:Aquellos que están acostumbrados a defender públicamente sus ideas,como los políticos (o los prosumidores…..), están más motivados a aprender sobre los puntos de vista de los demás. Incluso reconocen, en ocasiones, que sus ideas evolucionan a partir del contacto con lo diverso La conversación, una vez más, como clave en todo aprendizaje….
“Aunque somos vanos y nuestra vida es un ridículo instante en la longitud del Universo, podemos aspirar a la eternidad a través de lo que transmitimos a las siguientes generaciones”
He dudado sobre si dejarlo en Tumblr, pero una visión más profunda, además de algunas lecturas y sinergias lo trae aquí:
Se trata de un vídeo con múltiples ideas nuevas y reformuladas sobre capitalismo (capitalismo del conocimiento), sociedad del conocimiento (en la que este deja de tener valor como tal…), “ego management” en lugar de gestión de recursos humanos y cambios necesarios en nuestra responsabilidad y en las organizaciones.
De la gestión individualista del talento a la gestión colectiva de la sabiduría…
De acuerdo en todo excepto en la idea de que el mero hecho de aportar blogs y redes sociales a la organización pueda cambiarla. Creo que la clave está en la formación, en la sensibilización y no como tarea de consultoría sinó como nuevo servicio, semi-externalizado y permanente durante algún tiempo en las organizaciones.
Un verdadero placer, conocer esta tarde de domingo a Hiroshi Tasaka y su SophiaBank, una sociedad prácticamente sin ánimo de lucro, dedicada a proporcionar a las empresas el capital intelectual y las conexiones necesarias para desarrollarse en un entorno de innovación constante.
¿Podríamos aprender los consultores artesanos de ella y del conocimiento tácito, no tangible, sentimiento, imaginación, creatividad que define como sus valores?
Me ha recordado, por otra parte, una sensación que quería trasmitiros: He visto ya unas cuantas veces el vídeo se Simón Hergueta, El futuro de Internet. Ayer, quizás por el efecto mágico del excelente grupo con el que lo compartía en Innocamp, me daba cuenta de un detalle que se me escapaba: El ser humano posee 1.000.000.000.000.000 de conexiones sinápticas en su cerebro, algo a lo que internet sólo llegaría en 2019.
El potencial de nuestra inteligencia es excepcional para cambiar el mundo. O como diría Tasaka en esta lectura complementaria ideal, Eco es ego, salgamos ya de la prehistoria.